El iceberg A23a, atrapado en un vórtice oceánico, desafía su destino en el Océano Austral mientras científicos monitorean su lenta deriva.
Imágenes satelitales recientes han revelado el movimiento continuo del iceberg A23a, el más grande del mundo, mientras gira lentamente en el Océano Austral, al norte de las Islas Orcadas del Sur. Según datos proporcionados por el Instituto Cooperativo para la Investigación de la Atmósfera de la Universidad Estatal de Colorado y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (CSU/CIRA y NOAA), el iceberg ha estado atrapado en un vórtice desde abril de este año, girando aproximadamente 15 grados por día en sentido antihorario.
Este iceberg colosal, con una superficie estimada de 1.500 millas cuadradas, equivalente al tamaño de Rhode Island, se separó de la Plataforma de Hielo Filchner-Ronne en 1986. Desde entonces, ha permanecido en el Océano Austral, pero recientemente quedó atrapado en un cilindro giratorio de agua.
Este fenómeno ralentiza su desplazamiento hacia el norte, dentro del llamado “callejón de los icebergs”, una corriente que suele arrastrar grandes bloques de hielo hacia aguas más cálidas, donde eventualmente se derriten.
El vórtice, conocido como un giro oceánico, no solo afecta al movimiento del A23a, sino que también influye en la dinámica de las aguas circundantes. Según la NASA, estos vórtices pueden actuar como trampas temporales para los icebergs, lo que prolonga su vida útil en aguas más frías.
Este fenómeno tiene un impacto en la circulación del agua y en la transferencia de nutrientes esenciales, afectando potencialmente a los ecosistemas locales y a la formación de hielo marino.
El Océano Austral, famoso por sus condiciones extremas, se caracteriza por ser una de las regiones con mayor actividad de icebergs en el mundo. Aunque muchos de estos bloques de hielo siguen el trayecto hacia latitudes más cálidas, donde terminan derritiéndose, A23a permanece en su lugar debido a este fenómeno singular. Los expertos están atentos a los cambios en la dinámica del vórtice, ya que su liberación podría marcar un nuevo capítulo en su trayectoria hacia el norte.
Aunque el movimiento actual del iceberg parece natural, su trayectoria futura podría ser clave para comprender cómo la actividad humana y los cambios en las temperaturas globales están influyendo en las masas de hielo polares.


