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viernes, abril 4, 2025

La alarmante extinción de un gran depredador: solo quedan 17 ejemplares en un único país

Este depredador está al borde de la extinción, con una población reducida a solo 17 individuos que luchan por sobrevivir en un solo país. Descubre cuáles han sido las causas de su drástica disminución y qué se está haciendo para evitar su desaparición definitiva.

El guepardo asiático (Acinonyx jubatus venaticus) es una de las subespecies de felinos más amenazadas del planeta. Aunque en la década de 1990 su población era de unos cientos de ejemplares, hoy su número se ha reducido drásticamente hasta llegar a un preocupante total de solo 17 individuos. Según los informes del Departamento de Protección Ambiental de Irán, este país es el último refugio de la especie, lo que ha llevado a que su conservación se convierta en una prioridad crítica para los expertos y organizaciones dedicadas a la protección de la fauna silvestre.

El guepardo asiático es un felino que, al igual que su par africano, puede alcanzar velocidades de hasta 100 kilómetros por hora. Su tamaño promedio es de 1,3 metros de largo y su peso ronda los 54 kilogramos. Se alimenta principalmente de animales herbívoros de tamaño medio, como gacelas, ovejas y cabras.

Antaño, su distribución abarcaba desde el Mar Rojo hasta la India. Sin embargo, el siglo pasado marcó un declive en su población debido a la pérdida progresiva de su hábitat y la disminución de sus presas naturales. En 2007, las estimaciones situaban la población entre 60 y 100 ejemplares, pero los últimos datos revelan que esta cifra ha caído a menos de 20, lo que la coloca en peligro de extinción crítico.

Las principales amenazas para su supervivencia

El declive del guepardo asiático se debe a una combinación de factores que han afectado gravemente su hábitat y su capacidad de sobrevivir. Entre las principales amenazas se encuentran:

Caza furtiva: Durante décadas, los cazadores han perseguido a estos felinos por su piel y como trofeos de caza.

Destrucción del hábitat: La expansión de las actividades humanas, como la urbanización y la agricultura, ha reducido drásticamente las zonas donde el guepardo puede vivir y cazar.

Escasez de presas: La caza excesiva de animales herbívoros ha reducido las fuentes de alimentación de estos depredadores, obligándolos a competir con otras especies.

Accidentes en carreteras: Muchos ejemplares han sido atropellados al intentar cruzar las vías rápidas que atraviesan su hábitat natural.

Conflictos con humanos: Los pastores y ganaderos suelen matar a los guepardos para evitar que ataquen a su ganado, lo que agrava aún más la situación.

Medidas urgentes para su conservación

Conscientes de la gravedad de la situación, las autoridades iraníes han tomado medidas para intentar salvar al guepardo asiático de la extinción. Entre ellas se destacan:

Protección de hábitats clave: Se han establecido reservas y áreas protegidas para proporcionar un entorno seguro donde la especie pueda reproducirse y cazar sin amenazas humanas.

Acuerdos con la policía de tráfico: Con el fin de reducir el número de atropellamientos, se han implementado medidas de seguridad en las carreteras, como la instalación de señalización y pasos de fauna.

Campañas de concienciación: Se han lanzado programas educativos dirigidos a las comunidades locales para promover la conservación del guepardo y reducir los conflictos con los ganaderos.

Programas de reproducción en cautiverio: Científicos y conservacionistas están explorando la posibilidad de criar ejemplares en cautiverio para luego reintroducirlos en su hábitat natural.

Un futuro incierto

El futuro del guepardo asiático sigue siendo incierto. Aunque las medidas de conservación han dado algunos resultados positivos, la población sigue siendo críticamente baja y su supervivencia depende de acciones inmediatas y sostenidas en el tiempo. La colaboración entre gobiernos, organizaciones ambientales y comunidades locales será clave para evitar que esta majestuosa especie desaparezca para siempre del planeta.

Con sólo 17 ejemplares restantes, el reloj está en contra de este depredador asiático. Su destino dependerá de la capacidad de la humanidad para revertir el daño causado y garantizar su supervivencia en los próximos años.

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